Martín Benítez reflexionó sobre su trayectoria en Independiente de Avellaneda, compartiendo las emociones que lo acompañaron durante su paso por el club. Se refirió al peso de la camiseta, a la presión del entorno y a las decisiones que definieron su carrera. En su análisis, Benítez fue claro al describir el contexto que encontró en Independiente en aquellos años. "Dado que Independiente es un club enorme, que siempre tuvo jugadores excepcionales, se encontraba en la búsqueda de un ídolo, esa es la pura verdad", afirmó.
El ex delantero recordó que, en medio de esa búsqueda de referentes, aparecieron figuras que lograron dejar su huella. "Y surgió el Kun Agüero. Luego llegó Barco, que se fue rápidamente", mencionó, refiriéndose a dos futbolistas que lograron destacarse y captar la ilusión de los hinchas, aunque sus trayectorias fueron distintas. Para Benítez, estos surgimientos reflejan la necesidad constante del club de hallar jugadores que se conviertan en símbolos dentro del campo de juego.
En este contexto, el propio futbolista admitió que hubo decisiones personales que, con el tiempo, evalúa desde una nueva perspectiva. "A veces, un planteo mío podría haber sido ese… en mi mejor momento, si me hubiese ido…", confesó, insinuando que existió la posibilidad de continuar su carrera en el extranjero. Al ser consultado por el periodista, confirmó que una de las opciones era Turquía, un destino que podría haber cambiado el rumbo de su trayectoria. "Quizás me hubiese ido bien y hoy tendría un valor un poco más alto", reflexionó Benítez, sin dramatizar pero con sinceridad.
Lejos de mostrar arrepentimiento, planteó que, de haberse marchado en su mejor momento futbolístico, su presente podría haber sido distinto. Sin embargo, también dejó en claro que su permanencia en Independiente estuvo influenciada por un contexto que iba más allá de lo individual. El futbolista explicó que la presión no recaía únicamente en su rendimiento personal, sino en la situación general del club. "La presión era más que nada eso, porque Independiente carecía de un ídolo, necesitaba ganar títulos, requería que alguien asumiera esa responsabilidad", sostuvo.
En este marco, muchos jugadores se vieron expuestos a una exigencia constante, en un escenario donde los resultados no acompañaban y la expectativa era altísima. Finalmente, Benítez concluyó que esa combinación de factores terminó afectando a varios integrantes del plantel. "Creo que se fue quemando la etapa de algunos jugadores", afirmó, dejando una lectura autocrítica y colectiva sobre un período complicado en la historia reciente de Independiente. Sus palabras ofrecen una visión interna sobre lo que significa jugar en un club grande, donde el talento muchas veces debe coexistir con una presión que no siempre es fácil de manejar.

