Boca Juniors se enfrenta a un desafío inminente que podría definir el rumbo de su director técnico, Claudio Úbeda, quien se encuentra en una situación delicada. En las próximas semanas, el equipo deberá afrontar una intensa serie de siete partidos en un lapso de apenas 26 días, lo que aumentará la presión sobre el entrenador y el plantel.
La maratón de encuentros comenzará el próximo martes, con un duelo contra Gimnasia Chivilcoy, correspondiente a los 32avos de final de la Copa Argentina. Este torneo es una prioridad para Boca, que busca levantar el trofeo por primera vez desde 2021.
Tras este inicio, el equipo se adentrará en el Torneo Apertura, donde deberá jugar dos partidos seguidos como visitante. El primero será ante Lanús, seguido de un encuentro contra Central Córdoba de Santiago del Estero, programado para el 4 y el 8 de marzo, respectivamente.
Solo tres días después, Boca regresará a su casa, el Estadio Alberto J. Armando, conocido como “La Bombonera”, para recibir a San Lorenzo. Posteriormente, el equipo viajará a Santa Fe para enfrentarse a Unión. La serie culminará el 22 de marzo, cuando Boca reciba a Instituto de Córdoba.
El inicio de 2026 no ha sido el esperado para Boca, que tras seis fechas en el Torneo Apertura apenas suma ocho puntos. La situación se tornó tensa tras el empate sin goles con Racing, donde los hinchas manifestaron su descontento, creando un ambiente complicado en “La Bombonera”.
El gran objetivo del club para este año es la Copa Libertadores, torneo que no disputa desde 2023, cuando quedó subcampeón ante Fluminense de Brasil. Desde que Úbeda asumió el cargo tras la muerte de Miguel Ángel Russo, ha dirigido 14 partidos, logrando ocho victorias, dos empates y cuatro derrotas, un registro que no satisface las expectativas del club y su afición.

