A un año de la misteriosa desaparición de Lian Gael Flores en la provincia de Córdoba, la búsqueda sigue sin avances significativos en cuanto a su paradero. Las autoridades mantienen activas las medidas de investigación y la recompensa destinada a quienes puedan ofrecer información relevante. Según datos obtenidos, el niño fue visto por última vez el 22 de febrero de 2025 en la localidad de Ballesteros Sud, y desde entonces, el caso está bajo el escrutinio de la justicia.
Durante estos meses, se llevaron a cabo numerosos rastrillajes, se recolectaron testimonios y se analizaron diversos elementos, aunque hasta el momento no hay detenidos relacionados directamente con su desaparición. En el marco de la investigación, se solicitó la detención de algunos vecinos tras descubrirse en sus teléfonos archivos vinculados a abusos sexuales infantiles. Esta medida forma parte de una línea de investigación que busca explorar diferentes hipótesis, aunque no se ha confirmado una conexión directa con el paradero de Lian.
Paralelamente, el Gobierno Nacional decidió incrementar la recompensa a $20 millones para quienes aporten información que conduzca a la localización del niño. Esta suma se mantiene vigente y está destinada a cualquier persona que ofrezca datos útiles, precisos y verificables ante las autoridades competentes. Además, se difundió una imagen actualizada del rostro de Lian, elaborada mediante tecnología de inteligencia artificial, con el objetivo de mostrar cómo podría lucir hoy y facilitar su identificación.
Desde el comienzo de la investigación, se activaron mecanismos de alerta para aumentar la difusión del caso a nivel nacional, y se convocó a la comunidad a colaborar con cualquier información que pueda ser de utilidad. La familia de Lian ha reiterado en múltiples ocasiones su firme creencia de que su hijo sigue con vida. “Mi hijo está vivo”, afirmó su madre en reiteradas declaraciones públicas, subrayando que mantienen la esperanza y exigen que la investigación prosiga hasta esclarecer lo sucedido.
A doce meses de la desaparición, la causa continúa en etapa investigativa, con diversas medidas en curso y sin confirmaciones sobre el destino del niño. La familia y la comunidad persisten en su búsqueda, esperando que algún dato relevante pueda surgir y llevar a un desenlace positivo.

