La CGT confirmó que realizará una movilización al Congreso el próximo miércoles, coincidiendo con el debate en el Senado sobre la reforma laboral. Sin embargo, la central obrera no convocará a un paro general, como exigían algunos de los sectores más radicales de la organización.
En una conferencia de prensa, el triunviro Jorge Sola expresó su preocupación por la reforma impulsada por el Gobierno, advirtiendo que esta medida "ataca y cercena los derechos laborales y colectivos de los trabajadores". Además, Sola detalló que la CGT ha elevado sus objeciones a más de 16 gobernadores, 35 senadores, 30 diputados y 50 intendentes, así como a representantes de las pequeñas y medianas empresas (pymes).
La movilización se enmarca en un contexto de creciente tensión entre el Gobierno y los sindicatos, quienes temen que la reforma laboral desproteja aún más a los trabajadores en un momento crítico para la economía del país. La CGT, que representa a una amplia gama de trabajadores, busca visibilizar su rechazo a esta reforma, aunque la decisión de no convocar a un paro general podría interpretarse como un intento de mantener un canal de diálogo abierto con las autoridades.
La discusión sobre la reforma laboral se ha intensificado en los últimos días, y la CGT se posiciona como un actor clave en esta disputa. Con la movilización del miércoles, esperan que la voz de los trabajadores resuene en el Congreso, presionando para que se reconsideren los cambios propuestos que, según ellos, comprometen los derechos adquiridos a lo largo de los años.

