La reciente creación de la Oficina de Respuesta Oficial por parte del gobierno de Javier Milei ha desatado un intenso debate sobre el papel del Estado en la validación de la información pública. Este nuevo organismo ha despertado comparaciones inevitables con el "Ministerio de la Verdad" de la célebre novela 1984 de George Orwell.
A pesar de que la función de esta oficina toca fibras sensibles en lo que respecta al control del discurso, sus fundamentos declarados intentan diferenciarse de la censura distópica. En la obra de Orwell, el Miniver se dedicaba a reescribir la historia y alterar hechos para que estos coincidieran con la doctrina del Partido. Sin embargo, la nueva oficina libertaria plantea una lógica de confrontación: no se trata de borrar la noticia ajena, sino de "desmentir activamente" y "señalar falsedades concretas".
El comunicado fundacional de la Oficina se anticipa a las críticas de autoritarismo, afirmando: "Esta Oficina no busca convencer ni imponer una mirada". Enfatizan que su método consiste en "combatir la desinformación brindando más información", lo que califican como "lo contrario a la censura".
La premisa del Gobierno sostiene que el "relato" (o la construcción de una verdad oficialista) era financiado anteriormente mediante la pauta oficial. Al retirar ese financiamiento, argumentan que "la mentira se volvió más ruidosa", justificando así la necesidad de una "voz oficial" que salga al cruce de los medios y de la "casta política".
Para la administración de Milei, quien celebró el lanzamiento de esta oficina como una herramienta para "desenmascarar mentiras", la verdad no es algo que se impone desde el Estado anulando al otro, sino que se disputa en la arena pública, exponiendo lo que consideran "operaciones".
En definitiva, mientras que el organismo de Orwell buscaba que la ciudadanía olvidara o confundiera los hechos, la Oficina de Respuesta Oficial establece que su objetivo es que los ciudadanos puedan "distinguir hechos de operaciones". Sin embargo, el límite entre la rectificación y el hostigamiento estatal será, sin duda, el eje de la discusión política en los próximos días.

