La investigación sobre corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) dio un giro significativo en los últimos días tras la declaración de un testigo protegido, quien aportó información crucial sobre una red más amplia vinculada a ortopedias y presunto lavado de dinero. Este testimonio se convirtió en un elemento determinante para que el juez Sebastián Casanello procesara a 19 personas, incluyendo al exdirector de la ANDIS, Diego Spagnuolo, y al lobista Miguel Calvete.
El testigo no solo reveló detalles sobre transacciones sospechosas, sino que también ayudó a los investigadores, liderados por el fiscal Franco Picardi, a profundizar en un esquema de sobornos y fraudes que podría abarcar delitos adicionales y más implicados. La fiscalía se encuentra analizando el papel de las ortopedias que suministraron insumos a la ANDIS, a partir de información recabada en diversos allanamientos.
Según los hallazgos, Calvete actuaba como un intermediario entre las empresas y el organismo estatal. Las escuchas telefónicas indican que este lobista aseguraba pagos de la ANDIS a cambio de retornos de las compañías. Con esta línea de investigación, la Justicia busca obtener más datos que confirmen estas transacciones.
Simultáneamente, avanzan las pruebas relacionadas con el presunto lavado de dinero. El juez ha ordenado la indagatoria de individuos implicados en estas actividades, y el Ministerio Público, junto con la Procelac, también está involucrado en este aspecto. La atención se centra en la Droguería Suizo Argentina y la familia Kovalivker, quienes, aunque aún no han sido procesados, son objeto de un exhaustivo interés judicial por sus comunicaciones corporativas.
Sin embargo, la investigación enfrenta serios obstáculos técnicos. Por un lado, Jonathan Kovalivker entregó un teléfono vacío, mientras que el celular de Emmanuel Kovalivker permanece bloqueado, lo que impide a los peritos acceder a su contenido. Además, ante la negativa de la empresa a proporcionar las claves de los correos corporativos, la Justicia se vio obligada a solicitar información a proveedores en Estados Unidos, un proceso que suele ser lento y burocrático.
La causa también tiene ramificaciones políticas. Un audio de Pablo Atchabahian dirigido a Calvete destapó una red de influencias en la que se menciona a un individuo apodado "Helvético", identificado por el juez Casanello como Sebastián Nuner Uner, un alto ejecutivo de la Suizo Argentina. En el mensaje, Atchabahian discutía la necesidad de "alinear jugadores" para evitar errores de Spagnuolo, a quien se refiere como "el pelado", y mencionaba que el informe llegaría a "Rioja", un apodo relacionado con Eduardo "Lule" Menem.
Este audio pone de manifiesto las tensiones internas entre las distintas facciones que orbitan en torno al poder central. A partir de esta semana, la causa será supervisada por Ariel Lijo, quien deberá decidir si mantiene la delegación de la investigación en manos del fiscal o asume él mismo el caso. Además, tendrá que cumplir con la orden de la Cámara Federal de investigar si los audios sobre la corrupción en la ANDIS, atribuidos a Spagnuolo, fueron manipulados, lo que podría resultar en la nulidad de la causa.

